El
Diputado porteño Jorge Enríquez se refirió
a la marcha que organizó el ingeniero Juan Carlos Blumberg,
a la que asistieron aproximadamente 100.000 personas y de la cuál
formó parte.
Enríquez comentó: "Las decenas de miles de personas
que concurrieron al acto convocado por el ingeniero Blumberg representaron
un soplo de aire fresco en esta Argentina timorata y anestesiada,
en la que el silencio se compra o se impone por el amedrentamiento".
"El Subsecretario de Patotas y Aprietes, Sr. Luis D´Elía,
fue una vez más el brazo ejecutor de las órdenes presidenciales.
Agravió a un padre dolorido, amenazó con acciones
directas, sugirió que tal vez no podría controlar
a las "bases" (como llama a esa pobre gente que en busca
de sustento se ve obligada a hacerle de comparsa) y bloqueó
las avenidas de acceso a la Plaza de Mayo", señaló
el Diputado.
Luego
el Legislador agregó: "Toda esa mascarada fue inútil.
Alrededor de cien mil argentinos fueron espontáneamente,
sin nadie que los llevara de las narices, a decirle al Presidente
de la Nación que la vida es un derecho humano fundamental
y que no basta para protegerla inventarse un pasado heroico y vestirse
de corajudo para impartir la directiva estratégica de descolgar
un cuadrito".
"Ha quedado en evidencia que hoy hay dos formas de ejercer
el derecho de reunión. Si se lo hace con palos y capuchas,
se cortan calles o puentes y se amenaza con el uso de la violencia,
se le asigna a esa reunión el grado máximo de legalidad
y el Estado la favorece de las más diversas formas. Si, en
cambio, se trata de una manifestación de ciudadanos pacíficos,
que no le causan la menor molestia a sus vecinos, el gobierno la
califica de sospechosa, casi subversiva, e intenta impedirla o dificultarla",
manifestó.
Para finalizar Enríquez enfatizó: "Pareciera
que la sociedad se va despertando de su prolongado letargo. El gobierno
está nervioso...Y esa, es una muy buena noticia".