Blumberg
y la contra marcha de DÉlia - Bs As, 6 de Septiembre
de 2006 - Fuente: www.barriodeflores.com.ar
A partir del mediodía habían comenzado los preparativos
de la concentración, comenzaron con la construcción
del escenario en la mitad de la Plaza, con una gran bandera argentina
como telón de fondo en la que se leía “Por Justicia,
por las víctimas, por la vida”. También desde
temprano, grupos pequeños de parientes de víctimas ocuparon
la cabecera del acto con pancartas y fotografías de sus familiares;
otros tenían los nombres y las fotografías de los presuntos
criminales. Aquí si que no hubo largas filas de ómnibus
ni infraestructura para movilizarse, no hubo dinero ni choripanes
con gaseosa para los asistentes, no hubo planes Jefes y jefas de por
medio.
La gente
fue llegando en forma individual o en pequeños grupos, con
sus velas en mano y sus pancartas. Así Juan Carlos Blumerg
convocó a su cuarta marcha, esta vez en la Plaza de Mayo, y
ante 80.000 personas aproximadamente, pidió al Gobierno mayor
seguridad. La gente que se reunió aplaudía el discurso
fuertemente crítico del ingeniero contra el Gobierno. Fue una
multitud que unió a todos los sectores sociales (trabajadores,
dirigentes políticos, estudiantes, intelectuales, comerciantes)y
que acompañó al ingeniero; muy a pesar de los temores
que se habían instalado en la semana por parte de autoridades
nacionales, debido a la contramarcha que, casi al mismo tiempo, realizaron
en el Obelisco el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel
y funcionarios dirigidos por la cupula presidencial. Blumberg insistió
en proponer un petitorio que no fue recibido por las autoridades.
Exige,
entre otras cosas, bajar la edad de imputabilidad de los menores,
urbanizar las villas, combatir el tráfico de drogas, investigar
el desarrollo patrimonial de los jueces federales. “Nos insultaron,
intentaron meternos miedo, nos cortaron los celulares, no nos dejaron
ir a la cancha para convocar a este acto, nos sacaron afiches, pero
estamos aquí, no nos van a torcer el brazo”, fue el comienzo
del discurso del padre de Axel. Relató sus inconvenientes para
comunicarse y entregarle el petitorio al ministro del Interior Aníbal
Fernández y el Jefe de Gabinete Alberto Fernández; eximimiendo
de culpas al Vice-presidente Daniel Scioli. “Esta plaza es de
todos los argentinos”, dijo en respuesta a quienes criticaron
el lugar elegido. “El delito no es un problema de derecha o
de izquierda, sino de todos los argentinos”.
En el
acto estaban los dirigentes Mauricio Macri y Ricardo López
Murphy (Blumerg se encargó de aclarar que no será candidato
a gobernador por el PRO). También asistieron un grupo de piqueteros
con sus camisetas amarillas que arribaron al acto acompañando
a Raúl Castells. Otros asistentes fueron Cecilia Pando, defensora
de los represores de la dictadura; el general Cabanillas, acusado
de violaciones a los derechos humanos, y otro militar retirado militante
de estos grupos, como el Teniente Coronel Emilio Nanni; el dirigente
radical y artista Nito Artaza y el ex comisario Luis Patti, Vicente
Massot, Juan José Sebreli, Juan Bautista Yofre, Cristian Ritondo,
Santiago de Estrada, Patricia Bullrich, legisladores de PRO como Pablo
Tonelli, Paula Bertol, Eugenio Burzaco, Martín Borrelli, Esteban
Bullrich, Carlos Araujo, Nora Guinzburg, Francisco De Narváez,
el economista Miguel Angel Broda, Jorge Enriquez, entre otros.
El acto
fue abierto y cerrado por el cantante Hugo Marcel con el Himno Nacional
primero y con Aurora, como broche final. Luego de la apertura con
el Himno, llego la bendición del pastor evangélico Osvaldo
Carnival, el cura Ricardo Fernández Canedo y el rabino Sergio
Bergman, que fue muy aplaudido cuando dijo que en el Gobierno “algunos
piensan que se trata de una monarquía constitucional”
(ver discurso en pagina principal). Luego habló Emilse Peralta,
madre de Diego, un muchacho asesinado. Entre los puntos sobresalientes
de su petitorio, Blumberg resalto el pedido al Presidente, donde manifestó
que “le pido de corazón al presidente Kirchner que archive
el proyecto oficial de reforma del Código Penal dicen que no
es oficial, pero lo hizo una comisión del Ministerio de Justicia
encabezado por el secretario de Política Criminal, Sergio Slokar,
a los que nosotros les pagamos el sueldo, están todos locos,
querían sacar el concepto de reincidencia que existe en todos
los códigos del mundo” (ver
nota del proyecto).
Otro
punto seria “adecuar la edad de inimputabilidad de los menores
para evitar que sean utilizados para delinquir, sacar a los menores
de la calle y brindarles asistencia educativa y contención
para lo que hay que disponer en forma urgente, la creación
de instituciones altamente especializadas que alberguen a los menores”.
Planteo también la creación de una comisión pluralista
“que tenga como finalidad investigar el incremento patrimonial
de los jueces federales en los últimos 15 años y que
se termine con la droga que circula libremente gracias a funcionarios
corruptos e ineficaces”. Urbanizar todas las villas de emergencia
de la provincia de Buenos Aires y de la Capital, ya que “allí
vive mucha gente decente y trabajadora que son las principales víctimas
de los delincuentes que se refugian en ellas; que nadie diga que no
se puede porque cuando quieren reformar el Consejo de la Magistratura
o tienen que votar los superpoderes sí pueden”.
De la
misma manera la silbatina y las consignas alcanzaron su punto máximo
cuando aludió al gobernador bonaerense Felipe Solá y
a su ministro de Seguridad, León Arslanian, a quien cuestionó
por “quemar los prontuarios de los delincuentes. ¿De
qué lado está, del lado de los ciudadanos o del lado
de los delincuentes?”. Recalco que "acá miles de
trabajadores que se movilizaron por sus medios. No los fueron a buscar
con colectivos, no les pagaron y no los compraron con un choripán
y una Coca. Son los que sufren los delitos, la impunidad y la corrupción.
Estas cosas tienen que cambiar, el Presidente me lo prometió
hace tiempo, pero las soluciones no aparecen. La inseguridad no se
puede esconder bajo la alfombra por más que pongan millones
en publicidad".
El cierre
y la desconcentración se produjeron sin incidentes. Más
allá de las lecturas interesadas, el acto fue contundente y
puso sobre escena una de las carencias del gobierno: la ausencia de
políticas efectivas para combatir la inseguridad. El operativo
de seguridad tuvo su párrafo aparte, tomando en cuenta que
no fue igual para todos. La mayoría de los policías
visibles (un millar, según anticiparon en el Ministerio del
Interior) fue de agentes con su uniforme de calle. Los cuerpos de
infantería se mantuvieron dentro de los carros de asalto ubicados
en los alrededores de la Catedral. En la peatonal Perú se distinguieron
decenas de policías de civil, pero identificados con una campera
con las siglas de la Policía Federal Argentina.
También
pudo visualizarse una importante cantidad de vehículos civiles
con policías a bordo. Muy distinto fue el panorama de seguridad
ante la manifestación del piquetero, ya que directamente no
se vio a policías de uniforme en las inmediaciones. Así
se dio una "tierra de nadie" de 300 metros por Diagonal
Norte, desde la 9 de Julio hacia la Plaza de Mayo. Allí se
movieron pequeños grupitos de provocadores, que insultaron
a quienes caminaron hacia el acto de Blumberg. No dejó de llamar
la atención el permiso que obtuvo D Elía para instalar
su palco en dirección a la Plaza de Mayo. Sólo la escasa
concurrencia lograda por el piquetero, al que le sobraron ómnibus
y le faltó gente, logró que ambos sectores no se cruzaran.
Aquí las previsiones lógicas no se tomaron, cabria preguntarse
por que la Policía Federal actuó así.
La denominada
“contramarcha” no salió como se preveía.
El funcionario y ex piquetero Luis D’Elía y Emilio Pérsico,
terminaron encabezando en soledad el acto en el Obelisco ya que el
premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel (Presidente de SERPAJ) sostuvo
que nunca convocó a un encuentro “político”
y deslizó, de alguna manera, que su convocatoria fue utilizada
por el Sub-secretario de Tierras para el Hábitat Social. Criticó
a Blumberg, de quien dijo que tiene palabras "vacías de
contenido. La marcha del ingeniero es una marcha esencialmente política
y nosotros, los que vamos al Obelisco, tenemos memoria de quiénes
van a esa marcha", sentenció. No caben dudas que esta
contra marcha, vergüenza para nuestro país, fue organizada
por el mismísimo poder, por el Presidente de la Nación,
quien instruyo a su bufón para una persistente campaña
intimidatorio para la marcha de Blumberg.
El objetivo
claro era servir de tapón para la marcha de Blumberg. Entre
tantas necesidades DÉlia manifestó: "Lo que mas
asco da, es que Blumberg escala escalones en la política sobre
el dolor por la pérdida de su hijo". ¿De que se
trata esta actitud?. ¿Para que?. ¿A que buen camino
puede conducir esta maniobra de dar la orden desde el Ministro del
Interior hasta el portero, de que no recibieran el petitorio de Blumberg?.
¿Solo por el temor a que pueda ser un futuro opositor político?
¿Tanto miedo le provoca Sr Presidente?. ¿Tanto miedo
provoca que alguien piense distinto, que no pueda ser manipulado por
el aparato, ser comprado con incontables recursos financieros que
son de todos?. Esta falta de intolerancia, esta verborragia de atropellos,
insultos y menosprecio, solo me lleva a una reflexión por parte
de la cúpula que nos gobierna: Se desviven por demostrar ser
victimas de la represión, y solo demuestran que cada día
se les parecen mas, solo que disfrazados de derechos humanos. Como
menciona Joaquín Morales Sola: “fue un acto del Gobierno,
con funcionarios del Gobierno y con recursos del Gobierno, que había
encontrado en el premio Nobel un escudo inmejorable para esconder
sus intenciones”.
O como
se expreso el legislador Jorge Enriquez al manifestar que “D´Elía
es el Herminio Iglesias de Kirchner. Las decenas de miles de personas
que concurrieron al acto convocado por el ingeniero Blumberg representaron
un soplo de aire fresco en esta Argentina timorata y anestesiada,
en la que el silencio se compra o se impone por el amedrentamiento.
El Subsecretario de Patotas y Aprietes, Sr. Luis D´Elía,
fue una vez más el brazo ejecutor de las órdenes presidenciales.
Agravió a un padre dolorido, amenazó con acciones directas,
sugirió que tal vez no podría controlar a las "bases"
(como llama a esa pobre gente que en busca de sustento se ve obligada
a hacerle de comparsa) y bloqueó las avenidas
de acceso a la Plaza de Mayo. Toda esa mascarada fue inútil.
Alrededor de cien mil argentinos fueron espontáneamente, sin
nadie que los llevara de las narices, a decirle al Presidente de la
Nación que la vida es un derecho humano fundamental y que no
basta para protegerla inventarse un pasado heroico y vestirse de corajudo
para impartir la directiva estratégica de descolgar un cuadrito.
Ha quedado
en evidencia que hoy hay dos formas de ejercer el derecho de reunión.
Si se lo hace con palos y capuchas, se cortan calles o puentes y se
amenaza con el uso de la violencia, se le asigna a esa reunión
el grado máximo de legalidad y el Estado la favorece de las
más diversas formas. Si, en cambio, se trata de una manifestación
de ciudadanos pacíficos, que no le causan la menor molestia
a sus vecinos, el gobierno la califica de sospechosa, casi subversiva,
e intenta impedirla o dificultarla. Pareciera que la sociedad se va
despertando de su prolongado letargo. El gobierno está nervioso...Y
esa, es una muy buena noticia".