Cárcel
de Caseros: un convenio para su demolición - Bs As,
6 de Septiembre de 2006 - Fuente: Ministerio de Planeamiento y Obras
Públicas
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Telerman,
firmó un convenio con el jefe del Ejército Argentino,
Gral. Roberto Bendini, para acordar un cronograma de trabajo que ponga
en marcha la demolición de la ex Cárcel de Caseros.
Estuvieron presentes en el acto, la ministra de Defensa de la Nación,
Dra. Nilda Garré y el ministro de Planeamiento y Obras Públicas
de la Ciudad de Buenos Aires, Ing. Juan Pablo Schiavi.
El
convenio se suma a los firmados en 2002 y 2003, y contempla que la demolición
se realice por medio de métodos mecánicos, en lugar de
métodos implosivos, como establecía el proyecto original.
Una
vez realizada la demolición mecánica, cuya duración
se estima en doce meses, el Gobierno de la Ciudad prevé la construcción
de obras que tiendan a reintegrar socialmente el predio al barrio de
Parque Patricios. De esta forma, el Gobierno de la Ciudad acordó
con el Organismo Nacional de Bienes del Estado (ONABE), para la utilización
de los espacios que ocupaban las dos cárceles y poner en marcha
las siguientes obras:
La
apertura de la calle Rondeau (en el tramo entre Pichincha y Pasco).
Rezonificación del predio como distrito residencial y central.
El ONABE cederá una superficie de 2000 metros cuadrados para
la construcción de una escuela en una manzana, y una superficie
de 1500 metros cuadrados para un centro cultural en la otra manzana;
a su vez, el ONABE llamara a licitación pública para la
venta del inmueble.
Cabe destacar que, junto con la implementación de estas obras,
la próxima llegada de la línea H de subtes sumará
un impulso decisivo en el desarrollo social y económico de la
zona.
Crónica
de una demolición
En
2002, el Gobierno de la Ciudad, a través del Convenio nº54/02,
encomendó al Ejército Argentino la demolición mecánica
de dos subsuelos y dos plantas superiores del edificio principal y de
los mismos niveles del edificio perimetral, así como la remoción
de los escombros.
Durante
la ejecución, se detectó la presencia de asbesto en cañerías,
conductos y calderas, por lo que se designó al Ejército
para su remoción. Un vez concluidos los trabajos de demolición
mecánica del citado convenio, se estipuló conveniente
la implosión del resto del edificio, suscribiéndose el
Convenio Nº 56/03 con el Ejercito Argentino, a tales efectos.
En
noviembre de 2004 una medida cautelar dictada por la Justicia frenó
la implosión de la cárcel, debido al relevante impacto
ambiental que generaría la implosión prevista. Para esta
fecha el edificio ya se encontraba debilitado estructuralmente para
su inminente demolición por implosión, por lo cual, en
febrero de 2005 el Centro Argentino de Ingenieros (CAI), Asesor Técnico
de la obra), recomendó realizar tareas preventivas.
A
mediados de 2005, la ex Secretaría de Infraestructura y Planeamiento
autorizó la ejecución de las obras en el marco del Plan
de Prevención planteado por el CAI bajo la metodología
de demolición mecánica, por la que se erradicaron dos
de los pisos superiores y los dos tanques de agua. De esta manera, de
los 22 pisos que tenía la cárcel, hoy tiene 18.
El
cronograma de trabajo acordado con el Ejército estipula lo siguiente:
a
los tres meses se estará demoliendo el nivel 14
a los seis meses, el nivel 9
a los nueve meses, el nivel 4
a los doce meses estará completamente demolido el edificio.
Debe aclararse que, los nueve centros de salud ubicados en el entorno
inmediato del edificio, fueron informados acerca de las medidas adoptadas
por el Gobierno de la Ciudad dentro del Programa de Control Sanitario,
así como de los resultados de los monitoreos de calidad de aire
realizados por la Comisión Nacional de Energía Atómica
(CNEA), monitoreos que arrojaron valores muy por debajo de los limites
admisibles. Recientemente los Centros de Salud así como el Ministerio
de Salud han prestado su conformidad para la continuación de
las obras de demolición mecánica. De esta manera, los
problemas que pueda implicar la demolición, tales como la generación
de ruido y polvo, no traerán consigo riesgo alguno, puesto que
están siendo minimizados.
Caseros: apuntes históricos
La
cárcel de Caseros fue inaugurada durante la última dictadura
militar, el 23 de abril de 1979, de la mano del presidente de facto,
Jorge Rafael Videla. Fue la cárcel más grande de Latinoamérica,
con 85 mil metros cuadrados cubiertos, dos torres de 22 pisos y dos
subsuelos.
Teniendo
como modelo la cárcel de Alcatraz, en los Estados Unidos, Caseros
tuvo el rol de prisión para los presos políticos que,
por su visibilidad social, el Proceso de Reorganización Nacional
no podía hacer desaparecer.
La
obra se había iniciado en 1960, durante la presidencia de Arturo
Frondizi. Tres años después, la obra se paralizó
por una advertencia del Servicio Penitenciario Federal, que consideró
que el edificio era inviable e inhumano. El edificio estuvo abandonado
hasta 1969, cuando Juan Carlos Onganía ordenó retomar
las obras.
La
demolición de la Cárcel de Caseros se inscribe no sólo
en una idea de recuperación del espacio público para la
ciudadanía. Es también una forma de indicar el camino
a seguir en materia de Justicia y Derechos Humanos.