El
conflicto con la instalación de la papelera en Entre Rios
- Bs As, 6 de Enero de 2006 - Fuente: Med. Vet. Maria Carolina
Grosso - Dpto. Anatomia Animal - U.N.R.C. (Uruguay)
No me paga
el Gobierno de Entre Ríos, ni me inspira una actitud opositora
al Gobierno oriental votado por la mayoría de nosotros. Tampoco
escribo con algún reproche hacia los que aceptan trabajar para
una industria contaminante cuando se los obliga a elegir entre la expansión
del cáncer dentro de diez años o el hambre hoy. Ellos
son las víctimas, no los responsables.
Simplemente escribo esto porque sé que lo que va a ocurrir en
Fray Bentos es una tragedia sin precedentes para todos nosotros; que
aumentará además la extranjerización de la tierra
y seguirá expulsando a la gente del campo.
Caminé
por muchos lados y sé de lo que hablo. Soy abuela, por eso no
debo callar. Además no hacen falta en el mundo más fábricas
de papel. De cada diez bobinas de papel que se producen en el mundo,
una se utiliza para impresión de libros, cuadernos, folletos,
diarios, recibos, facturas,
papel higiénico, papel de uso sanitario y clínico, etc,
y nueve para embalaje lujoso de artículos innecesarios que se
consumen principalmente en las grandes ciudades del Norte. Estadísticamente
, un ciudadano norteamericano consume cien veces más papel que
un uruguayo, pero no lee cien veces más.
Cada papel
grueso, con rebordes dorados y relieves en colores que rodea un regalito
suntuario en Oslo o Copenhague, tiene una lágrima de una mamá
del tercer mundo cuyo hijo contrajo leucemia por los venenos de las
plantas de celulosa. Hay tres tecnologías para separar la celulosa
de la lignina en la madera:
a) con
cloro elemental: Es la más nociva, existe en varios países
inclusive en la Argentina, pero las fábricas que lo emplean son
de dimensiones relativamente pequeñas.
b) con
dióxido de cloro: (tecnología ECF) como la que va
a instalar Botnia en Fray Bentos. Es 20% menos contaminante, pero la
de Fray Bentos será la más grande de América y
por ello contaminará a una escala pavorosa.
c) libre
de todo tipo de cloro: (tecnología TCF) que es la más
cara y la única con niveles bajos de contaminación.
La fábrica
de Botnia en Fray Bentos es un crimen de lesa humanidad contra la población
uruguaya y entrerriana porque: Toma diariamente del Río Uruguay
el mismo volumen de agua que todas las ciudades costeras, vertiendo
al río diariamente ese mismo volumen contaminado y a altas temperaturas.
Los niveles de contaminación son acumulativos y los censores
para captar impactos ambientales tempranos no existen en la región
(los impactos ambientales irreversibles los va a captar la población
antes que la DINAMA).
Después los 'científicos' a sueldo dirán lo mismo
que dicen hoy sobre los agroquímicos en el rancherío de
Las Láminas de Bella Unión: 'no hay pruebas de que Botnia
sea causante del elevado aumento del cáncer infantil'. Botnia
liquida Las Cañas, Mbopicuá y toda posibilidad de turismo
en la zona así como la pesca artesanal que es fuente de trabajo
de cientos de
compatriotas.
Botnia
generará olores nauseabundos permanentes, lluvias ácidas
que liquidarán la agricultura y la apicultura después
los excedentes contaminantes no declarados 'caerán accidentalmente'
en el río (ya están preparados los titulares de los diarios,
¡lo han hecho tantas veces!): 'tragedia ambiental en el Río
Uruguay: las empresas y el gobierno reciben asistencia internacional
para mitigar sus impactos: expertos de Finlandia y los Estados Unidos
llegaron esta mañana'. Pero estamos hablando de un
monstruo de ochenta manzanas de extensión; la cantidad de monocultivos
de eucaliptos sembrados alcanza apenas para dos años de su consumo,
y la vida útil de sus instalaciones según dice Faroppa
es de 50 años. Así que una de dos: o se aumenta el área
ya invadida de monocultivos (con su secuela de
sequía, agroquímicos cancerígenos y trabajo esclavo)
o se resiembra con venenos aún más potentes y eucaliptos
genéticamente modificados para aguantar las nuevas dosis. Botnia
ayudará a matar el paisaje gaucho de la pradera y las posibilidades
de un turismo natural.
El agua
potable desaparecerá del todo (ya está desapareciendo
de las zonas forestadas); y con el Río Uruguay contaminado, habrá
que traer camiones cisternas de Tacuarembó con agua potable mientras
allá aguanten. El pronóstico social es tan claro como
el ambiental: dos años de bonanza por los puestos en la construcción
(eso reactiva temporalmente toda la economía local), un brusco
descenso del trabajo al tercer año, pero ya para entonces tras
la plata dulce llegó la delincuencia de la región a instalarse,
y después la desesperanza y la violencia entre cloacas malolientes.
El convenio marco
que firmó el Gobierno del Dr Batlle con Finlandia y que sigue
vigente compromete al Estado uruguayo a resarcir al capital privado
finlandés por cualquier alteración de las condiciones
sociales o legales que perjudiquen el lucro esperado por dicho capital.
Si se quisiera frenar la expansión del monocultivo, (o sea, si
cambiaran las actuales directivas del Gobierno que siguen autorizando
la extranjerización de la
tierra) habrá que pagar el 'lucro cesante' de Botnia.
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