El
rabino Sergio Bergman, participó junto a integrantes de la
Iglesia Católica y Evangélica de la marcha organizada
por Juan Carlos Blumberg, en reclamo de seguridad. Bergman destacó
que el ''proyecto del Gobierno se parece más a una monarquía
institucional que a una democracia''. También instó
a la ciudadanía a no ser ''clientes del sistema'' y dejar
de lado ''la negligencia cultural de los argentinos''.
El rabino destacó que ''no estamos para avalar ideológicamente
el contenido de la propuesta de Blumberg'', pero destacó
que el ingeniero, desde el dolor, salió a golpear las puertas
en busca de Justicia.
Debido
a que Bergman fue uno de los oradores más claros en la marcha
del jueves por la noche que convocó a una verdadera multitud
en Plaza de Mayo a continuación reproducimos su discurso.
“Esta
noche estamos aquí reunidos invocando al cielo su bendición,
proclamando la paz, (Salam Shalom), para decirnos todos como uno
que cuando no encontramos con lo que sucede en el mundo y en esta
bendita tierra la Argentina, con tanto dolor dónde está
Dios, debemos responder como lo hacemos esta noche diciendo que
aquí está el hombre, hombres y mujeres de buena voluntad
que hacen posible la expresión de Dios en un compromiso ciudadano
que no vamos a permitir que el coraje cívico, que la religión
de la espiritualidad, mucho menos la tragedia y el dolor se hagan
se politice tomándonos como rehenes a los ciudadanos de una
compulsa que no es la nuestra.
Estamos
para proclamar palabras de bendición, pero la bendición
de Dios comienza en el coraje cívico de hacer aquí
en la tierra su reino, comenzando en este mismo lugar donde el Cabildo
abierto y ciudadano que volvemos a reeditar esta noche, como fue
un 22 de mayo de la gesta patria, para decir que es cierto, el pueblo
sabe de qué se trata, pero el pueblo quiere saber también
de qué se trata cuando la democracia en lugar de ser real
se la quiere hacer sólo formal para tomar el poder y no servir
a su pueblo sino servirse de él.
Estamos
aquí para decir que el pueblo sabe de qué se trata,
pero que quiere saber de qué se trata cuando las instituciones
republicanas que deben proveernos a todos los ciudadanos por igual
las garantías básicas del derecho constitucional,
de la seguridad, de la paz, de la justicia, de la equidad, de la
dignidad de ser argentinos, son amenazadas en un proyecto que se
parece más a una monarquía constitucional que a la
participación de todos y cada uno de nosotros en aquello
que votamos y que ahora tenemos que sostener.
No
se reza sólo con la palabra y con el corazón, se reza
también con los pies y con las manos, y con las velas que
ustedes tienen y con la memoria de los que murieron y que no serán
víctimas del sinsentido sino que serán honradas en
testimonio vivo de que hacemos memoria, que pedimos justicia y que
rezamos actuando por un país para todos.
Estamos
esta noche en un lugar histórico donde queremos volver a
escribir la historia.
No
la de algunos iluminados sino la de todos los ciudadanos en compromiso
y en dedicación cívica, responsable y comprometida.
El
pueblo sabe de qué se trata, pero el pueblo también
quiere saber de qué se trata cuando no se quiere reconocer
que la seguridad es también un derecho humano.
Que
los derechos humanos no son de derecha o de izquierda, los derechos
humanos son de la ciudadanía y son garantía de la
Constitución Nacional.
Los
derechos humanos son la dignidad religiosa, de la cual nos hacemos
imagen y semejanza de lo divino, y no es para hacer política,
es para hacer ciudadanía y construir un país para
nuestros hijos que no sean asesinados ni tomados como rehenes.
Los
derechos humanos no tienen que ver solamente con el pasado triste
que no olvidamos, porque el pueblo sabe de qué se trata pero
también quiere saber de qué se trata porque sin seguridad
no tenemos posibilidad de una República y podemos volver
a la violencia, al terror y al horror que ya vivimos y que tanta
sangre nos costó.
Todos
nosotros estamos aquí, venimos a decir, el pueblo sabe de
qué se trata.
Pero
también el pueblo quiere saber de qué se trata cuando
nos quieren tomar como presas mediáticas de una compulsa,
una discusión que no tiene que ver con el corazón
del ciudadano, tiene que ver con el futuro de cada uno de nosotros.
El
pueblo sabe de qué se trata cuando el poder es para servir
y no para servirse, y cuando el poder no es para acumularlo sino
para repartirlo en las instituciones que nos garantizan a cada uno
de nosotros vivir en paz, tener justicia y tener la seguridad que
la Constitución nos da.
El
pueblo sabe de qué se trata cuando se hace de la Constitución
un mamarracho para perpetuarse indefinidamente en el poder en lugar
de servirse de la Constitución Nacional en valores, que no
va a ser un país digno que soñaron nuestros inmigrantes
y los hombres y las mujeres de la patria.
El
pueblo sabe de qué se trata, el pueblo camina y sabe ser
maduro de la memoria de su pasado, en el compromiso de su presente
y en la siembra de un futuro mejor.
La
paz al cercano y al lejano,
para
liberar a los oprimidos,
alimentar
a los que tienen hambre,
suplir
a los desconsolados y traer la dignidad y la posibilidad de que
nosotros somos sólo la expresión de un país
dormido que comienza a caminar y a levantarse para poder vivir en
la democracia que nos corresponde a todos por igual. La democracia
que se sostiene no en el voto sino día a día.
La
presencia del espíritu de la religión no es para avalar
propuestas políticas es para hacer política ciudadana,
cívica, con coraje, para no salir a la calle únicamente
cuando arde el país, sino salir a la calle para que no arda,
estar aquí juntos para poder saber que el poder fue delegado
y no le pertenece a nadie sino a las instituciones que nos representan
a todos. Estamos aquí para decir en este Cabildo que nos
vio nacer como la patria que aún todavía nos debemos
los argentinos, que la Argentina es bendita en todos nosotros y
esa bendición la vamos a regar, la vamos a cuidar, la vamos
a hacer florecer, para tener frutos que todos nosotros deseamos,
que si no es para nosotros sea para los hijos y los hijos de nuestros
hijos.
Esta
noche el cielo está en sus manos, sus luces son las estrellas
del firmamento terreno, concreto y cotidiano de un país que
quiere volver a brillar, en el porvenir y en la esperanza, en la
utopía y en la mística de un compromiso y un pensamiento
que nos hace a todos hermanos por igual.
Por
eso proclamamos:
Oíd
mortales este grito sagrado
Libertad,
libertad, libertad,
Oíd
mortales, conciudadano, el grito desgarrado del dolor
Seguridad,
seguridad, seguridad.
El
que hace la paz en las alturas celestiales traiga paz a nuestros
corazones para que se exprese en la dignidad, del pan y del trabajo
y de un país que viva en seguridad.”