Emanuel
Ginóbili en Argentina. chicos del bajo Flores, deslumbrados por
el deportista - Bs As, 8 de Julio de 2005 - Fuente: Por Loreley
Gaffoglio diario "La Nación"
Todo
era expectativa en la Escuela N° 4 Benjamín Zorrilla, del
Bajo Flores, a cuatro cuadras de la cancha de San Lorenzo. Afuera, un
férreo vallado, reforzado por una profusa presencia policial
que enfrentaba a cientos de hinchas de la NBA, curiosos y vecinos.
Adentro, la estudiada
y prolija disposición de alumnos, docentes y autoridades educativas
en el hall central, engalanado con dos basquetbolistas gigantes en papel
maché, afiches y carteleras, daban la bienvenida a las luminarias
de la NBA, encabezada por el astro bahiense Emanuel Ginóbili,
con el título todavía fresco como campeón de la
liga con los Spurs.
Con su programa
"Basquetbol sin fronteras", que combina entrenamiento deportivo
con acciones solidarias en todo el globo, la NBA eligió a esta
escuela necesitada del Bajo Flores -entre otras 107 del mundo a las
que ya ha ayudado- para donarles un centro de lectura y aprendizaje,
con equipamiento de avanzada.
El nuevo espacio,
una inversión de US$ 8000, que incluye 2500 libros y un laboratorio
de computación con ocho PC conectas en red -aunque la escuela
carece aún de conexión a Internet-, está todo ambientado
con los colores de la NBA, fotografías autografiadas de sus astros,
banderines, puffs y almohadones en un clima lúdico y confortable.
Cuarenta minutos
después de la hora señalada y con un aplauso sostenido
como telón de fondo, ingresaron el haitiano Samuel Dalembert
(Philadelphia 76ers), los santafecinos Carlos Delfino (Detroit Pistons)
y Andrés Nocioni (Chicago Bulls), el portorriqueño Daniel
Santiago (Milwaukee Bucks), el congoleño y pivote Dikembe Mutombo
(Houston Rockets) y Manu Ginóbili, acompañados por el
secretario de Deportes, Claudio Morresi; la secretaria de Educación
porteña, Roxana Perazza, y el embajador de Estados Unidos, Lino
Gutiérrez.
El profesor de Educación
Física, Alejandro Alonso, que había establecido el vínculo
entre la NBA y su escuela, les dio una bienvenida cantada en forma de
rima, destinada sobre todo a los jugadores argentinos: "Sin tardar
un solo instante / les decimos con agrado / los que están aquí
sentados / son símbolo nacional / juntos son un vendaval / y
ninguno se hace el oso / Manu, Chapu, Pepe, Carlos / de ustedes estamos
orgullosos", se escuchó por el micrófono, seguido
por un gran hurra de los chicos, entonado con una melodía del
grupo Queen. Una pareja bailó el tango "La cumparsita"
y enseguida los alumnos de séptimo grado ejecutaron con sus instrumentos
"Libertango", de Piazzolla.
Con breves palabras,
la directora Magdalena Landeira agradeció la donación
de la NBA y les dijo a los jugadores argentinos: "Ustedes nos llenan
de orgullo cuando demuestran como hoy que ser un buen deportista no
sólo significa habilidad innata, esfuerzo y disciplina, sino
también ejercitar valores como la solidaridad y el respeto por
el otro. Esa es la mejor lección que hoy se llevan nuestros chicos",
sentenció.
Y llegó el
momento que todos los chicos de primero a séptimo grado esperaban.
Los casi dos metros de altura de Manu Ginóbili se desplazaron
hacia la mitad del salón y mirando a los chicos de guardapolvo
blanco les dijo: "Es una alegría para todos nosotros poder
ayudarlos. La manera de devolver lo que reciben, que esperamos de ustedes,
es usándolo, leyendo, optando por el camino del aprendizaje,
el saber, la lectura y el deporte. Todo eso junto les puede cambiar
el futuro", dijo Manu. Y enfatizó que "todos tenemos
el mismo potencial, pero lo que determina el triunfo personal es la
avidez, el esfuerzo y determinación que ponemos en cada una de
las cosas que hacemos". Y repitió: "La mejor manera
de agradecer es que lo usen".
Un aplauso enfervorizado
precedió el corte de cintas, al que la prensa no pudo acceder.
Ese momento de intimidad en el que los jugadores se mezclaban e interactuaban
con los más chicos fue vedado a la prensa de manera un tanto
ríspida por Mike Verden, hombre encargado de la seguridad, contratado
por la liga norteamericana para esta visita al país. La negativa
produjo fricciones con algunos periodistas acreditados, a quienes de
manera un tanto arbitraria se les retiró la credencial y no se
les permitió el ingreso en la sala de lectura.
De la NBA a los
cuentos
Manu leyó
a 20 alumnos de distintas edades varios libros de cuento, cuyas grandes
páginas daba vueltas su coterráneo Nocioni, mientras que
el resto de los jugadores se mezclaba con otros alumnos para jugar con
las computadoras, fotografiarse con ellos y firmarles autógrafos
.
Volúmenes
flamantes de "El jorobado de Notre Dame", "Las aventuras
de Huck Finn", "Los viajes de Gulliver", "20.000
leguas de viaje submarino", "Moby Dick" y "El Quijote",
junto a varias enciclopedias y un voluminoso tomo que reúne la
historia de la NBA, hicieron luego la delicia de los lectores más
chicos.
"Es un capo
total. Fue todo muy emocionante", contó luego Daniela Sandoval,
de 12 años, aferrada a su cámara de fotos que inmortalizó
su contacto con "el genio de Manu".
"Me encanta
porque es bien humilde y muy simpático", llegó a
decir Emiliano Rodríguez, de 11 años.
El maestro Dardo
Villarino, de sexto grado, reveló que los chicos esperaban con
mucha ansiedad el contacto con Manu Ginóbili, a quien consideran
un ídolo no sólo en lo deportivo, sino sobre todo "un
ejemplo de integridad".
Tras poco más
de dos horas de visita, los jugadores se retiraron por una puerta lateral,
con un sector de la prensa un tanto molesto, y con la alegría
de los chicos por el contacto mano a mano con los astros de la NBA.