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HAY UNA PIZZA EN LO DE FULANO

por Norberto Fidel Palmieri
¿Qué título tan extraño, no es cierto?
Lo que pasa es que haciendo una traducción de esto sería: "Hay una Jam Session en la casa de fulano..."o en un pub o boliche. Este idioma de nuestra jerga porteña tiene ya muchos años. Sí, una pizza, es una Jam Session.
La Jam por supuesto viene de afuera, se originó entre los músicos de EE.UU.
Tiene una característica muy especial y un patrón exclusivo, en la música de jazz.
También después de algún concierto, como cierre donde tocaron varios conjuntos, el remate final es la Jam Session, en la que se entremezclan los músicos.
Lo importante, es que haya un cierto nivel y que sean más o menos parejos entre ellos.
Se dan ocasiones en que los músicos vienen invitados por otros, y algunos otros caen a ver que pasa. Y la condición sine-qua-non es sentirse cómodo entre ellos.
En estas circunstancias, se han dado casos en que aparece algún tapado, o desconocido que deja boquiabierto a los demás.
Cuando todo sale bien, se nota el buen clima logrado, comunicación y hasta telepatía entre los integrantes, coincidencia y swing que son los ingredientes para lograr ese plato final.
En realidad, los músicos tiene que ser tipos avezados, conocer un gran repertorio, con sus alteraciones, armonías y tempo.
Cuando se toca, lo que hay que tener, es una base rítmica o sea un trío de piano, bajo y batería. Habiendo esto, se le van sumando los músicos con otros instrumentos.
Si no se toca algún tema conocido se puede hacer un blues, que en realidad es una excusa para acceder a la improvisación, que tampoco tiene su melodía, sino que se toma la base armónica, sobre un tono, se marca el tempo (1,2,3,4 ) y al 5to. se entra. Lo bueno también es lograr un gran final.
En la década del 60, eran famosas las Jam Sessions del Círculo Amigos del Jazz, en los salones de ICANA donde iban los grandes capos.
Con respecto a músicos extranjeros, cuando vienen a nuestro país, después de dar el concierto, buscan algún lugar para seguir tocando y se arman lindas jam sessions con músicos argentinos.
Hay una anécdota del saxo tenor Coleman Hawkins, el cual marcó una época y estilo. Integraba en ese momento la orquesta de Fletcher Henderson (que fue arreglador de las orquestas de Benny Goodman). Despues de tocar en ella, Hawkins se fue a tocar a un boliche porque tenía cuerda para rato. Su inspiración era tan grande que no había músico que aguantara. Tras varias sesiones rítmicas que habían pasado, no quedó nadie mas y tuvieron que ir a despertar a la pianista y cantante Mary Lou Williams para que lo acompañara. En esa época Coleman Hawkins se había comprado un coche nuevo. Cuando se dio cuenta en su TOCATTA, que había salido el sol y que tenía que tocar con la orquesta en gira en otro pueblo, salió como una ráfaga con su automóvil.
Quedan desde ese día las anécdotas de la Jam Session y la otra de que fundió su hermoso coche.
Los que escuchan y presencian estas Pizzas, pueden llegar a deleitarse y encontrar una combinación de gente (músicos) diferente y algo que rara vez puedan volver a ver y escuchar
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