Bs
As, de de 2008 - Fuente: Fernando Paolella - www.periodicotribuna.com.ar
El
intolerante discurso de Kristina
Veinte
minutos pasadas las 18 hrs, y ninguna noticia acerca de cuándo
empezaría el discurso esperado de la presidente Cristina
Fernández de Kirchner en Parque Norte. Dos minutos
después, Gustavo Silvestre de TN anunciaba que la aludida,
aún permanecía en la Casa Rosada dándole
punto final a su alocución. Pero luego, su colega Antonio
Gil Vidal lo corregía diciendo que en realidad se encontraba
en la Quinta de Olivos, sitio donde se recluyó luego
del cacerolazo de la noche del martes 25. Las cámaras
de dicho canal, como las de su competencia, mostraban las
caripelas de nerviosismo que evidenciaban los capitostes de
la talla de Luis D'Elía, Hugo Moyano, Emilio Pérsico,
Aníbal Fernández, Martín Lousteau, Alicia
K, Julio De Vido, Daniel Scioli, Carlos Tomada y Graciela
Ocaña frente a la iracundia de los militantes todos
por dos pesos, que precisamente no cultivan la virtud de la
paciencia.
Y en el costado más abajo de la pantalla, las caras
expectantes de los ruralistas esperando un signo de coherencia
para abrir el fuego del diálogo, señal lanzada
en el comienzo de la tarde mediante un comunicado de las entidades
del agro.
A
las 18:33 hs se anuncia que Cristina ha arribado por fin al
predio, mientras que sus seguidores se tomaban a puñetazos
en procura de un lugar más cercano al escenario. Mientras
hace su entrada el jefe de Gabinete, Alberto Fernández
acomodándose el pelo, el citado binomio en la pantalla
sigue instando a la convocatoria a una mesa de diálogo.
Al ingresar Cristina y acercarse al estrado, se anunciaba
que De Vido y a Lousteau eran blancos de botellas de agua
mineral cuando el reloj marcaba las 18:37 hs.. Mientras caía
la tarde y se cantaba el himno, en ambos lados tremolaban
las banderas pero los sentimientos eran demasiado contrapuestos.
En la cara de la mujer de Néstor K, se notaba la preocupación.
Pues frente a los sacados de enfrente, los que hacía
instantes se mostraron como cavernícolas, evidenciaba
gestos de conciliación, todo el andamiaje circense
montado desde la noche del martes pasado, se iría irremediablemente
al basurero de la historia.
Pero
seguidamente, comenzó otra vez la sarta de pelotudeces
alusivas a que todos los que se oponen a su estilo de gestión,
son "nostálgicos de la dictadura de Jorge Rafael
Videla" y que aquellos que se movilizaron a la Plaza
de Mayo, y fueron consiguientemente echados de la misma por
los esbirros del obeso D'Elía, fueron "arreados
por fantasmales entidades golpistas". Avanzando en las
palabras, es evidente que no tiene en mente ningún
atisbo de autocrítica ni de invitación a destrabar
el conflicto mediante la apelación al sentido común:
"La protesta del martes en Plaza de Mayo no fue espontánea,
estuvo organizada antes de mi discurso".
Seguidamente,
la emprendió con arrojar porcentajes de los que evidentemente
sólo ella y su marido creen, como aseverar que la industria
creció un 17%, y el desempleo ha quedado reducido a
un miserable 7%. Si esto fuera cierto, las legiones de cartoneros
que alfombran las calles porteñas noche tras noche,
son extras de una película de Francis Ford Coppola.
Embalada,
intentó echar mano de la apelación a la división
de los huelguistas al establecer una clara diferenciación
entre los "conglomerados sojeros" y los "pequeños
productores rurales" que escuchaban con atención
sus palabras. Siguiendo con su autismo verbal, les lanzó
un dardo envenenado a sus contrincantes alegando que si pretenden
dialogar, es condición inflexible que depongan su actitud
y levanten las medidas. Y luego, otra vez el trillado recurso
de meter en la misma bolsa a los defensores de los genocidas
con los revolucionarios de izquierda, con aquellos que están
repodridos de su estilo pedante y patoteril. "Levanten
el paro, y vamos a dialogar", les espetó mientras
los que seguían con atención sus palabras negaba
con énfasis con la cabeza. "Por favor, levanten
la medida contra el pueblo", terminó de derrapar
ante la atenta mirada de los impresentables que conforman
su elenco estable.
Mientras,
en el otro espectro, se vio el triunfo de la irreductible
voluntad de continuar con el paro por tiempo indeterminado,
pues los productores se hartaron de mentiras, de índices
caricaturescos y de promesas incumplidas.